Tu transformación se inicia en tu mente. Muévete al cambio.
La transformación se inicia en el momento que tomamos la decisión de un cambio. Ésta por lo tanto, comienza en nuestra mente.
La transformación es sinónimo de metamorfosis, lo cual conlleva un renovación profunda física, emocional y/o espiritual en la vida humana. Siempre representa cambio y el cambio significa movimiento, poder. Todos necesitamos cambios pero estos solo se logran si son iniciados.
Necesitas poder para cambiar
Al evangelio, o las buenas nuevas de Jesús, el apóstol Pablo le llama poder de Dios (Romanos 1:16-17). Jesús vino a traer un cambio a este mundo. El vino a transformar.
Moverse hacia el cambio es una decisión que todo ser humano debe tomar a favor de su vida. Pero Dios no te permite hacerlo solo. Él te quiere llevar de la mano porque para ello se requiere su poder.
Necesitas enfrentar retos
He aquí un reto que deberás enfrentar. Si deseas crecer es necesario invertir, sacrificar. Invertir en este contexto es desprendernos de aquello que nos impide avanzar. El apóstol Pablo en su Carta a los Efesios 4:22-24 propone romper con los viejos hábitos, desechar la vida pasada, emprender un nuevo rumbo y renovar la actitud de nuestra mente.
Necesitas disciplina
Pablo está señalando un camino, una disciplina, un plan. Y aunque es una palabra que no nos agrada es la clave para el inicio de algo nuevo. Para disciplinarnos deberemos ejercitar nuestra voluntad. Identificar la basura, el peso del fracaso, actitudes y hábitos dañinos. Permitir a Jesús que erradique lo que estorba.
Ese ejercicio de la disciplina habilitará tu estructura espiritual. Ese ejercicio requiere confiar en nuestro Padre que nos trazó el camino a recorrer que es Jesucristo. Él es camino verdad y vida.
¿Dónde comienzo?
Comienza con la primera herramienta: Comunicate con Dios.
Así como es importante ejercitarse para obtener músculos fuertes, aun es más importante desarrollar músculos espirituales. Claro, para obtener músculos espirituales se utilizan las herramientas espirituales. Una de ellas y la primera es hablar con Dios.
Deja que Dios esté en tu programa. Él tiene trazado un camino más excelente. Cuando acudes a Él, te llevará de su mano para emprender ese camino de cambios. Ese es el primer escalón que debes subir.
Reconoce que los sueños y proyectos, Dios es quién los coloca en tu corazón y Él quiere darte su consejo. Por lo tanto, te diré, para emprender un nuevo proyecto de vida, un nuevo propósito o un cambio de rumbo es importante pisar el primer escalón. Considera primero lo que sigue:
¿Cuál es el motivo que me impulsa al cambio?
Examina tu vida. Puede ser que te sientas estancado. Quizás digas: Mi vida no fluye de igual forma que hace un tiempo atrás. ¿Un año? ¿10 años? ¿Te sientes desgastado, improductivo? ¿Sin alegría o ánimo? Quizás sientes que Dios no está cerca para ayudarte. Lee la Palabra de Dios y cambiará tu perspectiva. Comienza contigo.
Examina tus motivaciones, cuáles son tus propósitos. Ve sí están de acuerdo a la voluntad de Dios. Trázate un camino, una senda. ¿Es Dios parte importante en tu proyecto de vida? Pues camina de su mano. Si logras descubrir lo que te mueve al cambio te habrás colocado en el sendero correcto. Si te colocas en el lugar de la voluntad de Dios, entonces deberás considerar lo que sigue.
¿Cuánto eres capaz de invertir de ti mismo para que ello ocurra?
No se necesita grandes inversiones, ni un gran esfuerzo. Comienza con lo que tienes en tus manos. Primero es confiar en Dios y luego en ti mismo. Haz un inventario de lo que Dios ha provisto para ti. Utiliza según tus posibilidades y fuerzas. Desecha lo que te atrase.
Los cambios se dan poco a poco. Suavemente. Pero mantener una disposición de confianza en Dios y en ti mismo será la inversión que se multiplicará a unos niveles impensados.
Lo próximo es ser determinado y consistente. Evita apartar la mirada de tu meta. Sí tu meta es primeramente hacer cambios en tu vida personal y espiritual, toma una decisión firme, para luego ir alcanzando el resto. Enfócate hasta alcanzar tu propósito prioritario. Recuerda siempre ver tu vida conforme al propósito de Dios para ti.
Algo más que te quiero decir: Deberás aprender de tus errores. Las caídas, los momentos oscuros van a tratar de detenerte. Discierne y no olvides que cada uno es un trampolín para subir a otro nivel.
Nunca hoy serás igual que ayer, ni mañana igual que hoy. Has sido creado para mirar hacia arriba , para caminar hacia adelante. Si te fijas, tu cuerpo fue habilitado de esa manera. Necesitamos subir, trascender.
No dejes que las noticias te detengan.
Tan pronto abrimos nuestros ojos nos asaltan las preguntas sobre cómo está la gente hoy, lloverá o no, qué me demandará este día. Nuestra idiosincrasia humana nos mantiene atentos a lo que va a acontecer cada momento de la vida. Esto nos hace apegarnos a las noticias de todos lados. Muchas de ellas proveen información valiosa pero otras traen confusión, temor, incredulidad, e incertidumbre.
Lo que sucede en este mundo está fuera de nuestro control. Comienza tu día dependiendo de Dios, colocando tu vida y familia en sus manos.
En cierta medida mantenemos algún control sobre lo que acontece en nuestro entorno inmediato. Y Aunque surgen circunstancias difíciles de manejar, con todo, contamos con la capacidad de administrar nuestros talentos, dones, recursos y posibilidades, igual que nuestro tiempo. Todo es don de Dios. Él nos ha provisto de herramientas para ser buenos administradores en todas las áreas de la vida.
Por otro lado, yo hoy te hablo de tu vida espiritual. ¿Cuál es tu proyecto de vida? ¿Deseas hacer cambios? ¿Ver un progreso en tu vida? Tu transformación se efectuará solo cuando lo inicies.
Enfócate
Crear un plan para crecer es una gran alternativa, si ejercitamos la voluntad para adherirnos a él. Éste no se llamará plan sino colocas tu meta al inicio.
- ¿Hacia dónde me dirijo? Tal como hacemos cuando salimos de nuestra casa. Si sales sin rumbo, es porque estás turbado. Necesitas dirección, o terminarás donde nunca deseaste llegar.
- Comienza renovando tu mente, desecha lo viejo, lo que nunca te ha funcionado. Traza una dirección con la ayuda del Espíritu Santo y mantén tu rumbo. Así como un navegante dirige su barca.
- Los planes de Dios son mejores que los nuestros. Dios desea llenar tu mente de los valores que dan vida y esperanza. Desea traer aliento para tu vida, abre tu corazón para que te llenes de fe, de aprecio hacia la vida y hacia lo que posees porque es don de Dios
El proyecto La senda de la transformación tiene un inicio, mantiene un sendero porque tiene un objetivo. Este es traerte un contenido serio y de calidad para que te muevas hacia adelante con la ayuda de Dios. Es uno de los objetivos del contenido para esta web, nuestro podcast, y los proyectos y libros que se desarrollan para la gloria de Dios. Por ello te invito a una aventura de crecimiento y transformación de la mano de Aquél que conoce todos los senderos de la vida y te indicará el mejor camino a seguir.
Mi oración al Altísimo es que este sea un canal de bendición para muchos crecer, quizás nuestro consejo o temas te sean útiles. Mi lápiz deberá cumplir el propósito de Dios. Instruyéndote en la sabiduría que proviene del Padre de las luces quien nos dio la vida. Traer a la consideración de ustedes aquello que sea práctico y correspondiente a su necesidad es mi norte.
Te regalo mi poema:
Guia mi barca*
Guia mi barca, Señor, guia mi barca,
Para que a puerto seguro llegue yo
Y en noche de tormenta tempestuosa
No pierda al naufragar mi galardón.
Dame la brújula que marque ciertamente;
El rumbo de mi barca sin temor;
Y tú, mi Capitán toma el timón.
Te invito hoy a tomarte de la mano del Hijo del Hombre que caminó por el sendero de la cruz transformándonos en nuevas criaturas.
Cito las palabras de Moisés: Caiga como la lluvia mi enseñanza y como rocío mi discurso en tu corazón. Deuteronomio 32:2
* (Seda, 2020) Pura gracia, Lirica escrita en mí.

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